Queda escasamente un mes para la llegada oficial de la Tercera Generación móvil y el mercado está abarrotado de terminales basados en tecnología GPRS.
A punto de cumplirse el plazo dado por el Gobierno para que la ansiada llegada de la Tercera Generación móvil acabe por hacerse realidad, finalmente el mercado de los móviles continúa creciendo cuajado de ofertas de terminales inalámbricos basados en GPRS que no paran de sorprender.
De momento, parece que nadie se acaba de creer que UMTS está ya a la vuelta de la esquina, las operadoras móviles se callan y no piensan mover ficha hasta que el usuario demande abierta y claramente un modelo de teléfono 3G.
Los fabricantes, por su parte, continúan enfervorecidos lanzando productos que hacen las delicias de los más sibaritas pero, eso sí, todos son modelos basados en 2,5 G.
Los terceros en liza, los desarrolladores de software y demás componentes que rodean la tecnología móvil, se contentan con señalar que su producto es tan abierto que lo mismo vale para 2,5 que para 3G. En resumen, unos por otros la casa sin barrer, o mejor dicho, el mercado de la Tercera Generación móvil sin vislumbrarse claramente en el horizonte.
El pasado congreso mundial 3GSM 2002, celebrado en Cannes el mes de febrero, fue de lo más revelador en este sentido. Para muchos puede que resultara una feria más, pero quien quiso escarbar entre tanta maquinita inalámbrica para encontrar algo de 3G se topó de bruces con una oferta de GPRS muy potente y un UMTS que prácticamente brilló por su ausencia. La baza más fuerte que jugó la tecnología de última generación fue el experimento de NEC que decidió crear para la ocasión un "microespacio natural" para repetir la experiencia ya vivida en Japón con FOMA y en la isla de Mann (Reino Unido) con Manx Telecom, pero esta vez en Mónaco y contando con la colaboración de Mónaco Telecom.
De las demos de UMTS realizadas hasta la fecha se desprende que la tecnología 3G funciona, que cuando llegue tendrá que convivir con GPRS y su éxito en el mercado dependerá en gran medida de esa convivencia entre varias generaciones móviles.
En este sentido, la mayoría de los fabricantes y operadores se muestran optimistas y prometen un cambio generacional sin traumas. Por lo pronto, la llegada de UMTS al mercado supondrá que los desarrollos ya existentes se presenten a los usuarios de una forma más atractiva de modo que los clientes "no tengan que conformarse únicamente con líneas de texto y rudimentarios logotipos sino que podrán acceder a contenidos multimedia", tal y como explica Adolfo Corujo, director de Marketing del Grupo ALMA Technologies, quien considera que "GPRS es una red que ha venido a mejorar la tradicional GSM consiguiendo mayor velocidad en las transmisiones, conexión permanente a Internet. Sin embargo, UMTS no sólo añadirá más velocidad a la información transmitida, sino que alterará los terminales y la forma de usarlos por la sociedad al permitir acceder a imágenes vídeos disfrutando de una calidad de voz casi igual al de las redes fijas", pero para ello UMTS está abocada a "superar la actual segunda generación, en cuestión de capacidad y calidad".
Internet móvil y UMTS
Una de las grandes bazas que jugará la Tercera Generación móvil y que no ha conseguido hasta la fecha GPRS será el despegue definitivo de Internet móvil, un término que según algunos expertos irá asociado al de 3G. Corujo, por ejemplo, se muestra eufórico a este respecto y declara estar "impaciente por la llegada de esta nueva tecnología que va a fomentar el uso del teléfono inalámbrico como dispositivo de conexión a Internet dejando a un lado la conexión a través de fijos y hardware pesado y que redundará en un mayor nivel de satisfacción para los usuarios". Es decir, la Internet móvil tomará forma definitivamente gracias a la 3G.
Pero este salto a la Red no se dará sólo por parte de los usuarios finales, sino también gracias a las empresas que explotarán las posibilidades de Internet móvil al máximo para la localización, sirviendo información al usuario en función de dónde se encuentre; conexión remota, con lo que se abre la posibilidad de que las empresas tengan una intranet corporativa accesible desde el terminal, independientemente de donde se encuentre el comercial; o la incorporación del m-commerce para crear un medio alternativo desde el que efectuar transacciones comerciales, ya que los terminales móviles incorporan la posibilidad de cobrar a partir del propio teléfono.
Aunque todo esta tecnología ya está en GPRS, con UMTS se desplegará totalmente, por la capacidad que ofrece 3G y que antes mencionábamos. Brotons es tajante en este aspecto señalando que GPRS "difícilmente tendrá aplicación para empresas" mientras que UMTS sí. "Investigaciones de mercado efectuadas por Lucent", comenta Tomás Brotons, director general de Desarrollo de Negocio Móviles de Lucent, "revelan que mientras los usuarios empresariales de portátiles mantienen una gran disposición a pagar hasta 100 euros por mes para disponer de una completa funcionalidad de oficina móvil, también demandan una tasa de datos de al menos 64 Kbps. Pero la mayoría de los potenciales usuarios de empresa están demandando velocidades de alrededor de 100 Kbps, además de un acceso sencillo a sus sistemas de información sin poner en peligro su cortafuegos de seguridad".
Aún así, no hay que renegar de GPRS. Luis Pérez, analista de Mercados de Motorola España, nos recuerda que "GPRS era un paso que el mercado obligatoriamente tenía que dar. Permite que los usuarios vayan acostumbrándose a servicios tan importantes como la posibilidad del always on, el cobro por la cantidad de datos descargados en vez de por tiempo de conexión, las mayores velocidades en la navegación o en la descarga de mensajes con gráficos, etc. Por tanto, GPRS está haciendo el papel de educador de los usuarios en servicios avanzados".
Por otra parte, la llegada de UMTS solucionará otro de los inconvenientes que todavía están pendientes de resolverse: aunar tecnologías, porque actualmente la 2,5 G continua desarrollándose y tiene que hacer frente a una gran diversificación de formatos, redes y dispositivos que han aparecido. UMTS, no por sí mismo, sino por el tiempo que le tocará vivir, podrá aprovecharse de un entorno donde los estándares y las multiplataformas reinen a sus anchas.
Mientras llega UMTS
Todos dan por hecho que la llegada de UMTS no hará desaparecer la tecnología GPRS, sino que ambas convivirán hasta la definitiva consolidación de la 3G, en una fecha aún por determinar. Fidel Fernández, gerente de Desarrollo de Servicios GPRS de Telefónica, incluso es tajante a la hora de afirmar que "en junio no habrá terminales comerciales UMTS. No obstante, cuando los haya, la convivencia de dispositivos que ahora ocurre con GSM/GPRS se dará con UMTS y el terminal estará ligado al servicio demandado por el usuario y no por la tecnología. Será tan sencillo como que habrá usuarios cuyas necesidades queden satisfechas con dispositivos GPRS y otros que dados sus requerimientos opten por UMTS".
Desde Samsung Electronics Iberia, Miguel Ángel García Cabello, director de Marketing de la división de Telecomunicaciones, señala que en esa convivencia de tecnologías "habrá una segmentación de mercado basada en tres niveles, según la necesidad o interés del cliente: un nivel fundamentado en comunicación, con GSM y servicios de voz, básicamente; un segundo estadio basado en información, con GPRS y determinados modelos de UMTS; y un tercer nivel, de entretenimiento, con UMTS y los servicios multimedia".
Por su parte, Carlos Cano Capdevilla, Country Manager de la división Telefónica Móvil de Alcatel España, que comenta como "con UMTS, por un lado, se limarán los problemas técnicos aún presentes y, por otro, se ampliará la oferta de servicios y aplicaciones educando al usuario". Aunque Cano también afirma que al menos durante una primera etapa, "el 90 por ciento de las necesidades demandadas podrán ser cubiertas por servicios GPRS".
A estas opiniones se une también Pascal Henry, Product Maketing Manager para EMEA de OpenWave, que indica como "es cierto que la transición va a ser más progresiva de lo inicialmente pensado, cuando UMTS se consideraba como una "ruptura tecnológica".
Por su parte, desde Vodafone rompen una lanza a favor de la 2,5 G, que aún tiene mucho que decir. En Vodafone aseguran que "de la grandísima importancia y potencial de GPRS, estamos viendo ahora sólo la punta del iceberg".
Aún así, si después del verano todavía estamos sin 3G, no hay que desesperar porque las condiciones para su definitiva implantación son óptimas ya que "los terminales móviles se han convertido en algo casi imprescindible en nuestra vida cotidiana y, en segundo término, porque la asociación UMTS-Forum, que engloba a fabricantes y operadores de telecomunicaciones, "estima que a finales de esta década cerca de 2.000 millones de usuarios estarán utilizando esta nueva tecnología", aclara Corujo. Y, sin tener que esperar tantos años, recientes estudios indican que, para 2004, el 59 por ciento de los teléfonos móviles tendrán conexión a Internet móvil.